Los editores de este libro estamos muy orgullosos de los textos que
presentamos. Somos conscientes que tal afirmación no constituye una
forma muy ortodoxa de iniciar la introducción de un libro. Pero no nos
importa nada no ser ortodoxos. Entre otras razones porque nada hay
menos ortodoxo que reflexionar sobre otras formas de ejercer el poder.
Sobre otras maneras distintas (sustancialmente distintas) de construir la
democracia. De reflexionar y de proponer alternativas, transformaciones políticas, sociales o simplemente… humanas, que nada tienen que
ver con el miserable —y por supuesto ortodoxo— estado de cosas (de
todas las cosas) en el que vivimos. A los autores de este libro no nos
gusta nada ni la realidad del poder actual, ni la supuesta racionalidad del
marco democrático en el que se ampara. Por eso este libro está escrito
para las personas que creen que «otro mundo es posible». Para las, afortunadamente… heterodoxas.